Desconectar la mirada un momento es tan importante como levantarte a estirar las piernas. Aquí tres técnicas comprobadas en ergonomía básica.
Cerrar los ojos durante 20 o 30 segundos mientras escuchas un audio de WhatsApp o esperas a que cargue un programa, ofrece un pequeño respiro.
Al concentrarnos, tendemos a parpadear menos. Hacer el esfuerzo de parpadear despacio y completo durante unos segundos refresca naturalmente la mirada.
Levanta la mirada del monitor. Observa por la ventana, mira un edificio lejano o la calle. Esto relaja los músculos que mantienen el enfoque cercano continuo.
En México gozamos de días muy soleados, lo cual es excelente, pero en espacios cerrados puede jugar en contra si no controlamos los contrastes. Una habitación demasiado brillante frente a un monitor oscuro es muy incómoda.
De día: Utiliza persianas o cortinas traslúcidas para difuminar la luz directa del sol a mediodía. Evita la luz por detrás del monitor.
De noche: Apóyate de una lámpara de escritorio que ilumine tus papeles, evitando que la única fuente de luz de la sala provenga de tu computadora o televisión.
El bienestar está conectado. No existe una solución mágica, sino la suma de buenas prácticas en nuestro entorno personal.